sábado, 31 de julio de 2010

Hoteles en Copetonas

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.
Mario Benedetti

Fino a los 18 años

Nevada en el año ´69. Atrás Hotel Vega.
En la foto, a la izq. Oscar Cristiansen,
Juan Cristiansen, Segundo Repetti, Alonso Prieto, Enrique Simonsen, Reynaldo Vega, Leone y Castro
(Foto gentileza de Aurora Alonso de Simonsen )

Esquina de Vega, hoy


Vista hotel Vega por calle La Rioja



Otra vista del Hotel Vega por la avenida.

Esquina del hotel que fué de Vacca
Otra vista parcial de lo que queda del hotel de Vacca


Vista parcial de la esquina del Hotel Vacca
En primer plano, Ester A. de Hernández

Vista parcial del hotel de Vacca, sobre calle La Rioja
año 1957

Otra vista del zaguán y ventanas del hotel de Merlo(luego Vacca)
Al frente Juancito y Carmen Hernández (año 1951)
Internet es una herramienta maravillosa, pero no todo lo que se publica es cierto. Lo digo porque buscando datos sobre Copetonas, leí hace muy poco tiempo lo escrito por alguien sobre que "el hotel de su abuelo era el único del pueblo". Debo disentir, y aclaro que es sin ánimo de menoscabar el orgullo de nieto que seguramente le embarga a quien escribió esa frase. Porque hace mucho tiempo que el único hotel que sobrevivía ya no es de los dueños originales, y ya no es lo que era, y además porque mientras fue de su abuelo , existían dos hoteles más, es decir: convivían simultáneamente tres hoteles en Copetonas y durante décadas: Hotel Brinda, Hotel Merlo y Hotel Vega. Supe que alguna vez existió el Hotel Dinamarqués, pero tengo muy poca data sobre él. Parece que era de don José Hansen, luego lo vendió a don Carlos Velain, luego fue vendido a un Sr. González, hasta que quiebra.
Yo conocí el Hotel Brinda ( de Lorenzo Brinda , casado con una señorita de la familia Di Nápoli ), ubicado en lo que es hoy la plazoleta limitada por Diagonal Sur, Avda. General San Martín y calle Pedro Eugenio Aramburo. Pleno centro, calle por medio con el Banco Provincia. El Hotel Brinda desapareció hace mucho tiempo. Pero antes que estuviera Brinda, existió allí el hotel Barcala, que era de chapa.
Del Hotel de Merlo tengo más historia: primero fue de don Manuel Rivas, quien lo edificó en 1910 , ¡ya tiene 100 años!, luego, en 1912 pasa a manos de don José Narbaiza, le siguen José Santiago,Manuel Pérez Gutiérrez , luego lo compró Enrique Merlo, casado con María, italiana como él, mujer buenísima, noble, que le dió varios hijos. Explotó el hotel muchos años, y cuando falleció su esposo Doña María se fué a Mar del Plata , después de vender el hotel a Reynaldo Vaca. Calculo que sería allá por 1958/59. Vaca arribaba a esa calle La Rioja esquina Misiones, con su esposa Emma, y sus hijos Rubén, Ester y Norita.
Vaca verdaderamente lo supo explotar. Conocía el "target" del establecimiento, y cuando quiso cambiarlo, mejorarlo, lo hizo. Así, en un momento determinado da una "vuelta de tuerca" y comienza a dar de comer en su salón comedor, con precios tan convenientes que fuimos muchas las familias que no ensuciábamos ollas en casa. A los precios se sumaban buen trato, buena comida, y para nosotros la comodidad ya que vivíamos enfrente.
En otros momentos hubo allí cantantes con poca fortuna ,(aquellos que repartían fotos ya firmadas) que recorrían los pueblos, un poco para sobrevivir, otro poco con la secreta esperanza de que alguien los "descubriera" y apareciera un contrato fabuloso.
Así, con estas variantes y otras, funcionó el hotel muchos años.
Con los hijos de Emma y Reynaldo crecimos mis hermanos y yo, hasta que ya con todos los hijos grandes la familia decide trasladarse a Tres Arroyos.
Vaca vende el hotel, y lo explota por muy breve tiempo el Sr. Juan Rivas, quien estaba casado con una dinamarquesa de apellido Pagh, y tenían dos hijos pequeños aún. Estimo que habrán estado allí unos dos años, y luego lo venden a Reynaldo Vega, dueño del tercer hotel que yo mencioné. En realidad Reynaldo Vega prosigue la actividad que ya sus padres habían iniciado hacía muchos años , en el año 1921, cuando le compraron el hotel al Sr. Mantecón, en ese inmueble de la Avda. San Martín esquina La Rioja, exactamente a una cuadra uno de otro. Los padres de Reynaldo -Higinia y Bonifacio- realizaron reformas en ese hotel al que le pusieron por nombre Hotel Moderno. De esta manera ,Vega consigue monopolizar el ramo hotelero en el pueblo. El que fué hotel de Vaca nunca más trabajó como tal ; no había necesidad de tanto alojamiento, por lo que Vega alquila el salón de la esquina para uso de una confitería bailable . Lo demás fué tapera...
Y del Hotel Vega también puedo decir mucho: sus iniciadores fueron Higinia Gutierrez y Bonifacio Vega, esposos y españoles ambos. Higinia era prima hermana de mi padre, Juan Hernández Gutierrez. Nosotros vivíamos a menos de una cuadra del hotel, y cada tanto íbamos de visita. Había un gran corredor con habitaciones por calle La Rioja, y sobre éstas, un piso superior también con habitaciones cuyas puertas daban, desde lo alto, al corralón. El acceso a dicho corralón era por la avenida San Martín, y en la esquina estaba el gran comedor con su mostrador para despachar algún trago. Por dentro, y adosada al comedor , la cocina.
Sobre la calle La Rioja, además, estaba la sodería "Rody", de Reynaldo Vega. Reynaldo fué el que se hizo cargo del hotel a la muerte de sus padres, cambiando presumiblemente a partir de ahí el nombre al establecimiento.
Por cierto, el hotel siempre gozó de prestigio: la seriedad de sus dueños y el hecho de ser siempre de una misma familia contribuyó para que con las décadas se fortaleciera más y más. En sus habitaciones se albergaron docentes, (de aquellas primeras que venían desde Tres Arroyos o Cnel.Dorrego),viajantes y todo viajero que andaba por estos lares.
Higinia y Bonifacio tuvieron tres hijos: Ceferino (Fino), Alberto y Reynaldo. Fino falleció hace años, de Alberto no se nada, y Reynaldo vive ya muy mayor en Copetonas. Pero el hotel de Vega fué vendido, y no escapó a las mudanzas que trae el tiempo.
Del edificio original está la esquina, (todavía al frente, por arriba del toldo, se puede leer con cierto trabajo: Hotel de R. Vega), pero hoy es un almacén. El inmueble fue comprado por Eduardo Degrange, quien puso el almacén, y que realizó modificaciones sobre las habitaciones: ahora son cinco, dos de ellas con baño privado. Por ahora, Copetonas no necesita más. El corralón está menos expuesto a la calle y el piso alto ha desaparecido. En cuanto a la sodería, fue vendida a Bálsamo y hoy hay allí una coqueta casita familiar.
Pero para cerrar esta crónica , debo hablar del triste final de aquel hotel de Vaca: Sólo queda en pié la esquina, que cada tanto se reutiliza para boliche bailable; de las habitaciones, de las paredes, de los corredores nada queda. Poco a poco, todo fue cayendo. A principio de 2006 , esas gruesas paredes exteriores se desplomaron, sobre calle La Rioja, arrastrando en la caída la puerta del zaguán, y alguna ventana. Era el fin. Y ahí ví cómo eran esos ladrillos asentados en barro: tenían unos 50 o 60 cms. de largo por 10 de espesor y unos 20 de ancho!
Me golpeó ver ese cadáver; ahí descubrí que por atrás, hacia adentro, nada quedaba. Ni la planta de naranja, enorme, señorial, que había en el patio! Entiendo que se caigan los ladrillos, uno a uno, o todos juntos, pero al naranjo, quién lo mató?, y... porqué? Hoy todo es desolación y duele: tantos años formó parte del paisaje de mi barrio, tantas veces ingresé por el zaguán a visitar a mis vecinos, tantas veces repeché la veredita un poco elevada , para llegar al hotel, que todavía me parece recordar desde las baldosas del corredor hasta la última piedra de aquella vereda!


Cuántas historias guardan esas paredes! Cuántas se habrán perdido en el mismo polvo de las ruinas!












viernes, 30 de julio de 2010

Oficios vinculados al caballo que se han perdido en Copetonas


Ya que escribí sobre los caballos, como complemento quiero referirme a los oficios vinculados a los equinos y que se han perdido.

Enllantador
Para poder entender mejor este trabajo que consiste en colocar el aro metálico a una rueda de carruaje, conviene que primero describa las partes de una rueda. La rueda consta de 4 partes :la central, la masa, donde se inserta el eje,
los rayos,
las camas,que vienen en dos semicírculos,
y la llanta.
En tiempos idos, no tan lejanos,había muchos carruajes en el pueblo.Unos para usos agrícolas , otros para usos urbanos. En ambos ámbitos, se veían chatas, villalongas, chatas rusas, sulkys, charrés, volantas, mateos, coches fúnebres, etc., etc., etc.
Apoyados sobre las ruedas, que giraban y giraban por esos caminos de Dios, el mayor desgaste lo sufrían éstas, los elásticos y el eje. En un barquinazo, o encajados en un zanjón, las ruedas podían llegar a desarmarse. Necesitaban, por ende, que alguien las reparara. Tal vez, cambiar partes de madera, y luego, contenerlas con la cinta metálica exterior, la llanta.
En Copetonas, creo que el último enllantador-sino el único-, fué Juan Hernández, mi padre. Para quien no conoce, el proceso resultará interesante.
En primer lugar, había que desarmar la rueda totalmente. Si la cama estaba rota, una o ambas, había que reemplazarla.Para ello se las mandaba a pedir , a veces a otras provincias, porque era difícil conseguirlas, lo que las hacía realmente caras. Tal vez ya no haya en el país fábricas de cama, pero siempre se compran hechas pues no se pueden recortar con un molde, ya que si así fuera, en un punto las vetas de la madera quedarían atravesadas. Las fábricas las hacían curvando la madera, mojada o verde; ignoro el proceso.
Con respecto a los rayos se compraban hechos, pero si por una eventualidad no se conseguían , papá los hacía, (al evocar esto me parece sentir otra vez el olor a lapacho en el aire). Y la masa, probablemente, era lo que más aguantaba; eso sí: si se rompía no tenía arreglo, había que comprar una nueva.
La masa venía ya con los agujeros para insertar los rayos, podríamos decir que es el núcleo que los sostiene y los distribuye. En las cavidades de la masa para los rayos, van como alternadamente, uno recto y el siguiente con cierta inclinación hacia adentro, otro recto, otro inclinado, y así todos.
Teniendo todas las piezas reparadas o reemplazadas por nuevas, sólo faltaba armar la rueda.La tarea era para conocedores. Para ello mi padre ponía en el suelo, en el patio, la llanta. Sobre ella, en toda la vuelta, encimadas prolijamente, astillas de leña, previos papeles con querosene debajo. Muy cerca, también sobre la tierra , apoyada sobre pequeños tacos de madera, la rueda armada: camas, rayos, masa. Sólo falta el suncho metálico que los mantendrá unidos y apretados.
Si sobre este conjunto se colocara la llanta en frío, la rueda se desarmaría, además de ser difícil de realizar este trabajo. Pero si la llanta se coloca caliente, al rojo vivo, el hierro se dilata, y luego al enfriarse aprieta y ciñe todas las partes.
Pues, el paso siguiente era encender el fuego sobre la llanta y cuando papá veía que ésta se ponía rosada, se la trasladaba entre varias personas (que en casa eran mis padres y yo,- no se si le tocó a algún otro hermano-). Para tomar en ese momento la llanta, mi padre, que a sido siempre muy habilidoso, había realizado unas tenazas largas, que se cerraban solas al tomar el hierro candente. Había que actuar muy rápido: tomar con las tenazas la llanta y ubicarla sobre la rueda de madera. Con la experiencia que le daba el oficio de años, de un vistazo papá sabía si iba a andar o por el contrario debía volver al fuego unos minutos más.Cuando por fin la llanta se colocaba sobre la rueda, comenzaba a quemar la madera de las camas. En ese momento mi padre echaba chorritos de agua en todo el perímetro para que dejara de quemar.

Este es todo el proceso de enllantado, oficio que se ha perdido en Copetonas.


Herrador de caballos
Este oficio también se ha perdido. Como hace falta una fragua y una bigornia cerca, los herradores llegaban a casa, donde papá tenía una herrería bien puesta, sobre calle La Rioja casi esquina Misiones. Los caballos necesitan atención en sus vasos , y ponerles herraduras para fortalecerlos. Pero cada animal tiene medidas distintas en sus partes córneas, por ello se trabaja la herradura si es preciso, para lo cual es menester calentarlas previamente.
Alguna vez, al principio, papá también herró algun  equino. 
Con el correr del tiempo,  cada tanto llegaba a casa algún fornido herrador, con su carga de herraduras y de clavos-que son especiales-, con una maza y una mordaza. Mientras se calentaban algunas herraduras en la fragua, ya preparaba el animal. Lo primero era retorcerle el morro con la mordaza, de manera que el pobre caballo estaba todo el tiempo ocupado y preocupado por lo que le pasaba en el hocico. Y luego, a mirarle la pata, una a una. El herrador se ponía una lona a modo de delantal, (no se el color de la tela, siempre estaba marrón, " artificialmente", claro), y levantando hacia atrás sin ningún miramiento la extremidad del caballo, probaba por encima la herradura. Si había que curvarla un poco, o abrirla, allá iba a la fragua donde estaban algunas ya rojas para ir adelantando. A veces había que pasar por la bigornia, luego se enfriaba con una rápida zambullida en un balde que estaba cerquita de la fragua, unos borbotones, unas salpicaduras, y allá iba rumbo a la pata. La pata, casi siempre apoyada en la rodilla del herrador, que, con golpes certeros le ponía los clavos respectivos, y así pasaba`por las 4 extremidades. Terminada la labor, le sacaba la mordaza al caballo, que quedaba largo rato reacomodándose la trompa...



El Registro Civil


El Registro Civil se establece en Copetonas en 1935. Desde sus inicios fué Jefe del mismo el Sr. León Pescader, y lo fué por muchos años.
Le sucedió la Sra. Celia (Beba) Casco de García.
En 1977 el Proceso de Reorganización Nacional, determina que debe cerrarse y proseguir sus actividades en la vecina localidad de Oriente, Partido de Coronel Dorrego, con las consiguientes dificultades que ello acarreaba para los copetonenses. Había que viajar para cualquier trámite: casamientos , defunciones, nacimientos, etc.
Con la recuperación de la democracia, en 1983, las cosas se ordenan como corresponde: el Registro Provincial de las Personas vuelve a Copetonas.
Hoy funciona en el mismo inmueble en que desempeña sus actividades la Sociedad de Fomento, sobre Avda. Gral. José de San Martín esquina Independencia.
Quería, en mi afán de brindar más datos históricos , saber el nombre de quien fué el primer infante anotado, el primer casamiento, o rastrear primeros habitantes de Copetonas, mas no fué posible, ya que para ello se debe pedir autorización al Jefe de Zona.
Agradezco, de cualquier modo, al actual Jefe de la dependencia, Sr. Martín Vázquez Suarez, por su amabilidad y el tiempo dispensado cuando lo contacté para informarme.
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Susana Videla me envió el dato del primer casamiento realizado en este Registro Civil: fue el de los padres de Susana, por tanto los contrayentes eran Videla-Alfonso, y se registró el 9-11-35.
Gracias, Susana y Elisa!
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Ali Musa (Quiquín), también aportó un dato interesante: él nació en el año 1930, y su padre tuvo que asentarlo en Oriente, ya que ese año, precisamente, el edificio del Civil había sufrido un incendio.
Gracias, Quiquín!