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sábado, 5 de marzo de 2011

El primer farmacéutico de Copetonas

Casa de C. Domínguez, en Miramar(calles 26 y 19)


Segunda parte de la carta a su sobrino, año 1939


Esta carta está escrita a un sobrino;

nótese su abatimiento por un lado, y

lo aleccionador de la misma, a pesar de todo.

Don Constantino Domínguez y su esposa.
El primer boticario de nuestro pueblo fué el Sr. Constantino Domínguez, nacido en España y establecido en la zona de Balcarce, muy probablemente; corría el año 1917. El lugar prometía: apenas cinco años antes se había loteado y parcelado el pueblo, y todo estaba en sus albores: medicina, comercio, fuerzas públicas y políticas...

El médico- también primero-, fue el Dr. Capece, y llegó a Copetonas en 1918; tuvo algunas divergencias con Domínguez, por lo que decidió abrir otra farmacia, ya que también tenía título habilitante como Farmacéutico.

Domínguez tenía su farmacia en la casa que con el tiempo sería de Ulus, ubicándose en una piecita al fondo, muy cerca de donde hoy funciona la Sala de Primeros Auxilios. Más adelante se traslada a la propiedad que , años después sería de Enrique De Alba y familia.

Cuatro años permanece Constantino en nuestro pueblo, tiempo que le alcanza para preocuparse, junto a otros vecinos, por la educación pública. Brega , con otros, por lograr la creación de una escuela primaria, y conforma con esos vecinos, la primera comisión pro-escuela -que luego sería la Nº 25-. De esa incipiente escuela fue maestro. Es evidente que ha sido un hombre inquieto, amante del estudio, e incansable luchador por transmitir los mejores ejemplos en torno a la educación y la continuidad del estudio en los jóvenes.

Ignoro si mientras permaneció en Copetonas ya estaba casado o no, pero sí se que su esposa - María- pertenecía a la flia. Michiels de Lin Calel. No tuvieron hijos.

En 1921 decide vender su farmacia al Sr. Aquiles Gallina,( hermano éste del primer médico de Miramar, Dr. Emilio Gallina), y parte para la vecina ciudad de Tres Arroyos, donde pone otra farmacia, y con él, al frente , a un ayudante idóneo, Sr.Aceinelli.

Cuando se retira de la actividad, y con título de Abogado además que logra ya de grande, se radica en Miramar, y allí vive hasta el fin de sus días, escribiendo bajo el seudónimo de El Carpincho para el semanario Crónica de esa ciudad , una columna semanal sobre temas diversos.
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Quiero agradecer a su sobrina nieta, Sra. Elba Loscalzo de Meschino, que desde la ciudad de Balcarce me proveyó de muchos datos y las fotografías que acompañan este post.

jueves, 21 de octubre de 2010

La farmacia


Farmacia sobre avda. San Martín

El primer farmaceútico que tuvo el pueblo fue Constantino Domínguez *.Corría el año 1917.
Abrió la botica en la última pieza de la casa que luego fue ocupada por Zacarías Ulus, muy cerca de lo que hoy es la Sala de Primeros Auxilios. Por esos tiempos, alrededor de 1918, se abre una nueva farmacia, en este caso la pone el Dr. Capece, primer médico de la localidad y también farmaceútico, luego de ciertas diferencias con Domínguez ; y para atención al público coloca al frente del negocio al Sr. A.Tejero. Desconozco cuanto tiempo funcionó esta farmacia. Domínguez después se trasladó a la casa que con el tiempo sería la de Enrique De Alba, y en ese salón funcionó la farmacia.
En el año 1921 la vendió al señor Aquiles Gallina, quien la trabajó hasta 1925, retirándose de la localidad para establecerse en El Perdido. En el año 1921 el Sr. Bautista Anchorena hace edificar un local para farmacia poniendo al frente del negocio al farmaceútico Arturo Taramelli, quien ejerce su profesión hasta el año 1929. Es entonces cuando el Sr. Serafín Groppa le compra al Sr. Taramelli la instalación de esta farmacia y la explota hasta 1946. Le sucede el Sr. Rómulo Pianacci, y ya la botica estaba instalada en la esquina que luego, y por años, fue de Jorge Tortoroli y familia  (este era el edificio que había hecho construir Anchorena).
Pianacci edifica un local sobre la calle principal, que quedaría enfrente de la estación de ferrocarril, y trabaja allí hasta el año ´54, cuando decide dejar el pueblo, por lo que vende las instalaciones al Sr. Alberto López.( o Lópes).
No tengo precisiones sobre las fechas ni el orden en que fueron pasando distintos farmaceúticos por Copetonas, seguramente algún vecino memorioso podrá ayudarme, pero sí recuerdo al Sr. Aisawa, al Sr. Daniel Casella (Auxiliar de Farmacia), al Sr. Yankelevich y al Sr. Mendiberri como sucesores de todos los mencionados anteriormente. También recuerdo un período de tiempo en que ya casi nunca había remedios en la farmacia local, por lo que había que encargarle al comisionista que los comprara en Tres Arroyos, con el imaginable trastorno y demoras que eso producía. Hoy la farmacia funciona sobre la calle Armada Argentina entre Independencia y La Rioja , en un anexo de la casa que fuera de la familia de Elpidio Sierra, remodelada a propósito para esa actividad , y está al frente de la misma la Sra. Miriam Berruete.



*Constantino Domínguez había nacido en Balcarce y casi recién recibido de farmaceútico anda por la zona nuestra, poniendo, como dijimos, la primera farmacia en nuestro pueblo. Pero además, fue el primer secretario de aquella primera comisión que se formó para idear la construcción de una escuela , que resultó la Nº 25.
Domínguez tenía un carácter fuerte, y eso le llevó a tener enfrentamientos con el primer médico de Copetonas, Dr. Nicolás Capece.
Domínguez estaba casado con una muchacha de San Francisco de Belloc, María Michelli, y no tuvieron hijos.
De Copetonas se fue a radicar a Tres Arroyos y luego, con los años, a Miramar, y al principio fue maestro en esa ciudad. Luego no supe de otra actividad. Mientras trancurría su vida de rentista, se recibió, ya de grande, de Escribano y luego de Abogado. Escribió durante décadas diversos artículos en el semanario Crónica de Miramar, en una columna que firmaba con el seudónimo de El Carpincho.
Tenía una sabiduría especial con respecto a vivir una vida sana y natural, basada en sus conocimientos como farmaceútico, y así tuvo una existencia sin enfermedades.
Falleció muy anciano, pasados los 90 años, y también su señora falleció muy viejita.