Carlos Garavaglia salía cada día de su domicilio de calle España, a menos de una cuadra de la iglesia, con su campera negra de aviador, de ésas que tienen bordados escudos y distintivos en mangas y pecho. Salía a buscar su avión para pilotarlo, contratado por los productores para espantar las avutardas (cauquenes).
Las avutardas por esos días eran una verdadera plaga para los sembrados.
El tiempo ha pasado, ya no está en Copetonas Garavaglia, ni su avión, ¡ni las avutardas!. Hoy los cauquenes están en franco peligro de extinción, y por suerte ya hay gente que trabaja para protegerlos.
Este es, papá, el libro que no fué.Te acordás con qué ilusión, con qué entusiasmo, plasmaste tus recuerdos en un cuaderno? Yo no podía permitir que se perdiera todo eso ,y decidí empezar este blog, en homenaje a tus hermosos 91 años, por tu vida honrada y también por la de mamá, que desde algún lugar nos acompaña.Ojalá, papá, así lo entiendas.Será como entender mi corazón. (Aquí también mi homenaje a tantos hombres y mujeres que HICIERON Y HACEN COPETONAS)
Mostrando entradas con la etiqueta avutardas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta avutardas. Mostrar todas las entradas
viernes, 10 de septiembre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)