sábado, 15 de enero de 2011

La ñata contra el vidrio...

Supongo que para los jóvenes se hará difícil, -sinó imposible-, imaginar una vida sin televisor, sin computadora, sin celular, sin consola de juegos..., pero esa vida existió, ayer nomás, y éramos felices con ella. Sin embargo, en la década del 60, aparecieron los primeros televisores en el pueblo, y eso a los jóvenes nos creó una ebullición por dentro: era toda una novedad! Era...como sentirnos más cerca de las grandes ciudades, como comenzar a soñar con una cultura diferente, como empezar a sentir que la modernidad también se acordaba de nosotros. Jóvenes cabecitas afiebradas! Hoy a la distancia, me doy cuenta que teníamos una vida sencilla pero plena. No necesitábamos nada más. Pero la evolución viene empujándolo todo, y finalmente llegaron los T.V.!
En la vidriera del almacén de Hipólito Peregalli vi en vivo y en directo, por vez primera un aparato de televisión. Eran varios. Estaban expuestos en la vidriera, enormes como eran entonces, sólidos y macizos. Creo que , cada cual a su turno, todos los copetonenses pegamos la nariz al vidrio para verlos de "mas cerquita". Y fueron desapareciendo, rápidamente, a medida que se vendían.
No fuimos los primeros del barrio en tener uno: mi padre conservador, dijo "nones" cuando mi hermano le habló de comprarlo. Por lo tanto, el hombre llegó a la luna, y para ver semejante acontecimiento fuimos a lo de Mary y Tito Iglesias, a media cuadra de casa, porque ellos sí ya tenían su hermoso televisor. Era una noche de lluvia , y en realidad poco vimos en su pantalla: todo se veía" nevado".( Ahí empezamos a manejar otro lenguaje: nevado, moaré, señal , antena, intermitencias, etc.) Y claro, creímos que se veía nevado por la lluvia, o tal vez porque todo era demasiado nuevo y no teníamos buena señal..., pero con el correr de los años, cada vez que veo esa imagen del alunizaje, me doy cuenta que siempre fué defectuosa. (Ahora se tejen tantas conjeturas en torno a ese tema: que si de verdad llegaron a la luna o no, que si la poco clara imagen no era cosa exprofeso para que no se vieran los trucos de los estadounidenses..., en fin.)
Lo cierto es que recuerdo haberme ido a casa un poco desencantada por haber visto menos de lo que esperaba. Pero a pesar de ello, lo bueno fue haber pasado ese momento histórico con nuestros buenos amigos y vecinos, los Iglesias-Fontenla.
Pero, después de tan emotivos recuerdos, me pongo prosaica : HOY NO PUEDO VIVIR SIN TELEVISOR!!!

sábado, 8 de enero de 2011

Adiós, Eladia


El 26 de diciembre último, dejó de existir Eladia Aurora Sánchez de Ostiza , con 82 años de edad.

Hasta hace unos días , nada hacía preveer que Eladia estaba enferma , sin embargo sobrevino un problema serio de salud y el desenlace golpeó a toda la familia ; hijos y nietos que la cuidaban y acompañaban , vieron con dolor cómo la abuela de esa gran familia , se iba.


Desde aquí , mis condolencias y un abrazo a toda su familia .

miércoles, 5 de enero de 2011

Notitas de color (El ISARD)


1970-El Isard, Marta y yo
sobre el puente nuevo de Oriente.

Misma fecha, mismo puente.
Y mi hermano Juancito.
1970-Carmen, Marta y el Isard.


El primer coche que tuvo mi familia fué un ISARD 700*. Se hizo una "vaquita" entre papá, mi hermano Juancito y yo. A la hora de elegir vehículo , la decisión de mi hermano fue la única atendible: él sabía - sabe- de fierros, y en él confiamos.
El ISARD 700 es un coche tal vez comparable con un FIAT 600, pero si bien éste era mas popular, tenía menos capacidad interior que el ISARD, y eso fue determinante. ( En casa éramos cinco). El auto era rojo, y estaba en muy buen estado. Pero cayó en las manos de mi hermano, y éste, cual Pigmalión, empezó una transformación febril en el vehículo: le extrajo el motor** (cosa que le dió enorme trabajo, porque pretendía sacarlo por arriba, y en cambio salía por abajo, elevando el auto), y lo limpió hasta dejar todas sus piezas como espejo. De igual manera, no quedó recoveco del tablero, ni del tapizado, ni de la chapa, vidrios, cubiertas, ni del chasis , que no tuviera su "tratamiento". Recuerdo que al ser nuestro primer coche, la ansiedad nos consumía porque pasaba el tiempo y no lo echábamos a rodar, pero no decíamos nada.
Quien conoce a mi hermano, sabe que es obsesivo con estas cosas. Y para los que no lo conocen les digo que, cuando al fin el autito se usó, Juancito le lustraba las cubiertas con betún negro, antes de cada salida, ¡ y lo usaba todo el día!
Lo cierto es que yo tenía que aprender a manejar en él , pero no era fácil en un auto tan mimado!
Pues yo debía aprender, y debía , por ende, pasar por esa prueba.
Mi hermano me enseñó un poquito, -él no tenía demasiada paciencia para ello-, y otro poquito fuí corajuda, y así, un domingo invité a mamá a dar una vuelta y no recuerdo si estaba también mi hermana. Salí de casa, suavemente, rumbo a las afueras, buscando encontrar menos vehículos a mi paso. Y allí íbamos, a unas cuatro cuadras de casa , cuando el coche se me fué a la cuneta!
El ISARD era chiquito, pero las mujeres no lo podíamos sacar de esa posición solas. Por suerte, alguien pasó, lo levantó y lo colocó sobre la calle! Qué papelón! Enderecé para casa y no quise manejar más, hasta el día de hoy.
El auto no se dañó, y no se si mi hermano no se está enterando ahora, leyendo esto.
Después, con el tiempo, también como bien familiar, compramos un Fiat 1500, pero ya no me interesaba manejar, y jamás lo toqué. Luego, Juancito formó su hogar y tuvo sus propios coches.

No recuerdo quien me ayudó, pero si esa persona lee estas líneas, por favor que me lo diga, creo que nos reiríamos mucho.




*El ISARD Royal T 700 era un auto de fabricación argentina, se construía en General Pacheco en los talleres de Isard Argentina, entre los años 1960 y 1965. Con licencia alemana, su denominación original era Goggomóvil.
Isard Argentina se fusiona en 1963 con Los Cedros , empresa que tenía la fabricación de Studebaker.

** Quiero aclarar, ahora que mi hermano leyó mi historia, que, según sus palabras, a un año de llegar el Isard a casa, se le rompe una válvula y seis meses después recién arregla el desperfecto, por lo que saca el coche del tinglado de Miguel Prieto, y comienza la lucha para sacar el motor. Después, lleva el motor a Oriente, para alinear el cigüeñal.
Según él, aprovecha entonces para limpiar y mimar un poco al auto.