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viernes, 29 de junio de 2012

La vida de Avelino Toribio (Primera parte)

Andrés Avelino Carlos Cesario Toribio Alvarez nació en El Real Sitio del Prado, Madrid,  España, en 1887. Con 17 años llegó a Cascallares, y luego a Copetonas -no sabemos cuanto tiempo después-.Se afincó en Copetonas con su esposa Teresa Blanco y sus hermanos Luciano Toribio y Adela Toribio. Trabajó como capataz de cuadrillas, en aquellos tiempos en que Copetonas en si parecía ser  "el granero del mundo". Con Teresa tuvieron ocho hijos: Adelaida, César ( falleció a los dos años), Raúl (Ñato), América (Ñata), Alberto (Chiquitín), Haydée, Asunción y Héctor (Tito).
En 1940, con 17 años, América se iría a Tres Arroyos con sus hermanos Ñato, Tito y Adelaida.
Asunción se iría a Necochea; Haydée fallece en Copetonas a corta edad porque sufría de ciertas afecciones ya que era discapacitada.
Avelino queda viudo y  tiempo después rehace su vida con la joven María Brittos, pero esa es historia para la segunda parte de su vida.

Sí voy a desarrollar aquí, lo que fue de la vida de América Pilar Toribio, quien aun vive en Tres Arroyos, con sus 86  lúcidos añitos. Se casa con Alberto Martín (Chato) Flores, oriundo de Copetonas y perteneciente éste a una antigua familia de nuestro pueblo.
El Chato y América tuvieron dos hijos en Tres Arroyos: Elba Alicia Flores (1943), casada, fallecida hace apenas tres meses, y Alberto Martín Flores (1946).
Alberto Martín se casó con Teresa Pezzatti y a su vez, tuvieron dos hijos: Martín Esteban Flores   y Matías Damián Flores ( este último es quien me narra esta historia).
Martín Esteban se casó con Sonia Rizatto, y con ella tiene dos hijos: Ezequiel Martín de 10 años y Belén Agostina, de 4 añitos.
Matías se casó en diciembre de 2010 con Pamela Quiñones y ambos trajeron a este mundo una beba que hoy tiene 8 meses, llamada Agustina Chavela Flores.
Son muchos datos, todos válidos y valiosos, y tal vez parezca todo muy enredado, pero a modo de síntesis, reitero: Matías Flores es quien me envía esta historia de Avelino Toribio, su bisabuelo, porque merece estar en el blog, ya que EL Y SU FAMILIA TAMBIEN HICIERON COPETONAS.

Chato Flores, padre de Matías.
Un gracias enorme, Matías, por confiar en este blog!!!

jueves, 17 de mayo de 2012

Notita de color:Rambosio y su caballito

Hubo una época, que los habitantes mas antiguos de Copetonas recordarán, en que el Estado cerró las exportaciones de cereales;  esto sucedió durante cuatro largos años. En una tierra tan pródiga como la de nuestro pueblo, el hecho fué complejo, ya que no había suficientes galpones para guardar las bolsas de las cosechas. Los chacareros, entonces, optaron por apilarlas, apelando al trabajo de innumerables brazos de hombres que formaban parte de las cuadrillas, sobre las tierras del ferrocarril.
Se pusieron tablones sobre el piso, que cubrían mas o menos la misma superficie de un galpón , y sobre ellos, las estibas. Bolsas de trigo o de avena, conformaban las pilas de bolsas, en  16 o 17 filas.Por las lluvias, las cubrían con chapas por arriba, y por los costados con arpilleras, a las que se denominaban tapacara.
Trigo por un lado, avena por otro. Imposible confundirlas, pues la avena, al ser liviana, era embolsada en  bolsas mas anchas. Pasaba el tiempo, y era natural que se viera por el entramado de la arpillera los brotes del cereal, asomando. Sospecho que habrá habido grandes pérdidas!
Y eran tiempos de muchos linyeras*, que se arrimaban a las estibas, en busca de reparo.
Al policía Rambosio le molestaban los linyeras, por lo tanto los echó, y éstos fueron a dar con su humanidad contra los galpones del ferrocarril, y de la cooperativa, buscando algo del reparo perdido.
Pero, porqué le molestaban los linyeras a Rambosio? Resulta que él tenía un caballito, (con ese animal hacía las recorridas), y vió la hermosa avena que se le ofrecía ante su vista: hermosa, buena, gratuita, y necesaria! entonces, despejada el área, fue por la noche, y tironeó una bolsa para llevársela, con tanto infortunio, que se le vinieron varias encima!! y para peor, cayó hacia atrás, quedando con sus brazos aprisionados en su espalda, y las bolsas encima! Por supuesto, empezó a gritar como loco, por el dolor y pidiendo ayuda . Y los primeros que acudieron a ayudarlo fueron esos linyeras que él había corrido.
Anécdota ésta, que muchos recuerdan...



* Los linyeras fueron denominados "crotos", en tiempos en que el Gobernador de nuestra provincia era precisamente el Sr. Crotto. El fue quien dió la orden de que todo aquel peregrino que necesitara comer, tenía permiso para entrar a los campos y carnear -por ejemplo, un cordero-, a condición de que dejaran el cuero colgado del alambrado. Esta medida ayudó mucho al caminante, (que los había por miles, hambrientos y sin conseguir trabajo), en una época muy triste de Argentina. Desde entonces, croto y linyera, son sinónimos.