martes, 29 de septiembre de 2020

Dr. Nicolás Capece, primer médico del pueblo.

Ya lo habíamos publicado: el Dr. Capece fue el primer médico que tuvo Copetonas.  Llegó en 1918, y permaneció alli hasta el año 1922. Además de Doctor en Medicina, tenía título  habilitante de Farmacéutico. Pero en 1917 ya habíase instalado en la incipiente localidad el Sr. Constantino Domínguez, quien también era Farmacéutico. La historia cuenta que tuvieron algunas desavenencias, y por eso Capece abre una farmacia y pone al frente de la misma al Sr. A. Tejero.

Mientras Capece vive en Copetonas, construye una casa como vivienda y consultorio muy lujosa para el lugar y la época. Recordemos que por aquellos tiempos lo que proliferaba como vivienda eran las construcciones tipo rancho. Pues en esta vivienda del Dr. Capece abundaban los bronces, el mármol; y estaba dotada de dos plantas con balcón al frente, y además con dos baños instalados, lo cual era cosa de maravilla para los lugareños en general. La casa, en pleno centro de la localidad, aun está. Pero ha sufrido algunas transformaciones y a lo largo de estos cien años, no siempre tuvo la atención que merecía.

Capece había nacido en la localidad de Vela, Tandil. Algunos escritos nos informan que cuando se va de Copetonas, se radica en Bahía Blanca como Farmacéutico .

Pero como se ve en estos escritos, aparece en la Revista Farmacéutica de 1904.

Revista Farmacéutica, creada en 1856. En la sesión del 12 de noviembre de 1904 es aceptado como socio de la Asociación Farmacéutica Bonaerense, antecesor de lo que hoy es la Academia Nacional de Farmacia y Bioquímica. No tengo precisión de fecha de nacimiento ni de cuando se recibió... 









Como ven , en estos artículos en los que consta fecha y nombre de cada libro, aparece el Dr.Nicolás Capece, como hombre activo y valorado en la sociedad bahiense. Formaba parte de la Unión Cívica Radical, y su militancia siempre fue manifiesta.
Desde el día en que se retiró de sus actividades, no pudimos averiguar adonde fue, ni el final de sus días...

Toda esta información, muy valiosa por cierto, es colaboración del Dr. Farmacéutico Ricardo Matonti, M.P. 12476 ,  de Bahia Blanca. Gracias a él pudimos conocer el rostro de un profesional que también hizo Copetonas.


martes, 1 de septiembre de 2020

Gracias por vuestras 207.500 visitas!

En el año 2016, las visitas a este blog eran de 130.000. Gracias a Ustedes, y a pesar de haber detenido la publicación del mismo por dos años, a raiz del fallecimiento de mi padre, ya tenemos mas de 207.500 vistas!
Les agradezco una vez mas,  no solo por ver el blog, sinó por los diversos aportes que me hacen llegar. Y les invito a seguir visitándonos!


sábado, 22 de agosto de 2020

Familia Merlo-D'Eramos


La familia Merlo-D'Eramos vivió muchos años en Copetonas. El jefe de familia era Enrique, italiano, que había nacido en Abbiategrasso  (cerca de Milán )  en 1891, y su esposa, María era de Roma o muy cerca de ella.
Llegaron a la localidad, presumiblemente desde Rauch -al menos  por alli han estado-, y tomaron posesión del hotel que estaba en la esquina de  La Rioja y Misiones , hoy desaparecido. Tenían varios hijos. El primero, Domingo, luego Elsa, después le seguía Hebe Margarita, después Irma, luego Rogelio y finalmente Tomás.
Trabajaron muchos años el establecimiento. Fue gente muy buena, integrados al pueblo y a su vecindario especialmente...
Las fotos que adjunto, son de manera evidente de distintas etapas de sus vidas: la superior me la facilitó un bisnieto, Luciano, que anda buscando sus raices con precisión. En ella se va a don Enrique y a doña María , sentados a la derecha, quizás con otros familiares.
La segunda, ya la he mostrado en este blog, pertenece al matrimonio de Tomás con Nélida Chiacho. Muchos invitados, caras de vecinos muy conocidos, en el salón comedor del hotel.
Es apenas un comentario casi sin importancia, pero recuerdo que en la habitación que daba a la derecha de la puerta del zaguán, vivíó durante años doña Juana Cámara. Mas que una pensionista, era una persona de la familia. Como vivíamos enfrente, doña Juana cruzaba la calle y sacaba del bolsillo de su delantal una galletita y me la regalaba. Pequeños grandes gestos de la gente común...
Y volviendo a don Enrique, cuando tenía un rato - o se aburría, vaya uno a saber!-, cruzaba a la herrería de mi padre, un día si y el otro también, y alli solía pasar tiempo, charlando y viendo lo que mi padre hacía. Era un hombre tranquilo y sosegado.

GRACIAS; LUCIANO!!