lunes, 19 de septiembre de 2016

"Tuvimos que vender el sulky " (Cuento)


                                                        Tuvimos que vender el sulky..
Se que es la última vez que recorro esta alameda por la que anduve tanto......¡hasta antes de nacer,cuando venia en la panza de mamá!.
Es la alameda de acceso a  la chacra Ondarrieta .                          
Ondarrieta es el nombre de la aldea navarra donde nació mi abuelo,Don Martín Irazoki ,el que fuera  dueño de este hermoso lugar, donde descubrí la sinfonía maravillosa de los colores del campo:el azul de los linos en flor,el verde de los alfalfares,el oro de los trigales maduros...Aquí vi la ronda que bailan los girasoles jugando con el sol .
A la sombra   de estos álamos escuché el subyugante coro de los pajaritos  criollos que formaban los corbatitas,la voz 
alegre de las calandrias,de los zorzales,de los cabecitas negras.Con mis hermanos silbábamos a los jilgueritos que nos contestaban,antes de salir volando,raudamente ,como gotitas de oro.Todo nos resultaba fascinante en esos veranos, tan felices,a nosotros ,chicos de la ciudad.
La abuela había muerto muy joven,cuando mamá tenia tres años y el abuelo nunca se volvió a casar,así que para nosotros,"el abuelo siempre fue viudo".
En esta chacra,con mis hermanos   Iñaki y Joaquín,pasamos las vacaciones mas extraordinarias de nuestras vidas.
Los tres recordábamos,cada vez que nos juntábamos,ahora,de grandes los paseos en el sulky del abuelo.
El sulky había sido el primer gran lujo que se había permitido  Don Irazoki cuando su trabajo en los campos de "La Ondarrieta",como el llamaba a su establecimiento rural,le había producido una ganancia algo suculenta.
¡El sulky!...Tenia siempre las varas lustradas,los adornos de bronce brillantes y el asiento tapizado de verde,rojo y blanco.Una ocurrencia del abuelo,ponerle al asiento del sulky,los colores distintivos de su Euzkadi natal.El abuelo era vasco desde las alpargatas hasta la punta del pelo,cubierto día y noche con la boina roja,recuerdo de unos Sanfermines,vividos en su adolescencia,un siete de julio en Pamplona.
¡Que privilegio fue para nosotros  pasear en ese carruaje!Será ,quizás,la ultima imagen que veamos antes de partir "para allá de donde no se regresa",según nos decía,ese vasco inolvidable.
Tirado por Alai,(alegría en euzkera),la yegüita rubia como yo,el sulky nos llevaba al rio a bañarnos o a pescar,de paseo,a hacer las compras al pueblo o,todo decorado por mi con flores de papel,al corso para los carnavales.Tambien le ponía cintas y moños a Alai,para que fuera disfrazada como íbamos nosotros.
¡Alai!...La que comía azúcar de mi mano...La que se dejaba peinar,mansamente las crines...
-¡Arre!,¡arre!,Alai,que nos vamos de paseo con los niños,decía el abuelo.Y el sulky marchaba por la alameda rumbo a la tranquera ,mientras el abuelo cantaba:"a los álamos altos los mueve el viento...A los álamos altos los mueve el viento...Y a los enamorados el pensamiento"Muertos de risa,nosotros le hacíamos el coro.
Atrás,trotando,venia el Belcha,(el negro),el perro que cuando nosotros estábamos en la chacra ,dormía en la galería de la casa,echado a la puerta de nuestro dormitorio.¡Cuando salíamos con el sulky,hasta el Belcha se divertía!.
Hace un rato apenas,arranqué una de esas florcitas que asoman entre los pastos y la puse al pie del  álamo donde el abuelo lo enterró cuando el Belcha se fue a correr por las estrellas.Eso mismo hice de niña,cuando vinimos al campo y él ya no estaba.Fue el primer gran dolor en nuestra infancia.
El abuelo quería convencernos que el nuevo,el Aitor,iba a ser igual al Becha,pero ni el mismo se lo creía.
Un día de invierno, llegó a Buenos Aires una carta del abuelo.No sabia como explicarlo para que nos doliera menos,pero en ella Don Irazoki, en una sintaxis enredada por la pena,nos decía que Alai se había ido con Belcha.Mis hermanos si,pero yo,nunca quise saber donde la habían enterrado.
Ahí aprendí que ningún amigo se va.Se quedan con nosotros,en nuestro corazón.
Así fue que,sin Alai,la yegüita rubia como yo,el sulky fue guardado en un galpón. Pero siguió cuidado con el amor de siempre.Eso si,debió compartir su "dormitorio"con el otro lujo que se dio mi abuelo:un Citroen  2CV/67,Gris Imperial cero km,que se convirtió en su segundo mimoso.
¡Pero no era el sulky!.Cuando yo lo usaba para ir al pueblo,el Aitor,ya viejo,no trotaba atrás. Iba en el asiento .
Para mis hermanos,fue mejor.Ellos lo usaban para pasear con las chicas..
De los tres,Iñaki heredó del abuelo el amor por el campo.Estudió en la Escuela Agrícola y se quedo en la chacra con él.Mi hermano mayor si que le cumplió. Con un toro Aberdeen Angus que criaron entre los dos,le trajo de la Exposición Rural de Buenos Aires,varios premios.Las escarapelas y la foto donde Don Martin Irazoki y su nieto Iñaki estan abrazando al Gran Campeón Belcha Segundo,se las quiso guardar Joaquin.
Yo me quedé con el cuadro, de madera en donde el abuelo había tallado ONGI ETORRI,(bienvenidos),que colgaba a la entrada del comedor y la foto  en que subida al sulky,estoy con Alai y con Belcha,una tarde de verano al borde del trigal ,un mar de oro a mis espaldas.
Esta mañana si,fue terrible,cuando entró el transporte especial,al que subieron,eso si ,cuidadosamente al sulky..Fue una muerte mas .Hasta iba amortajado,porque le habían vendado las varas,cubierto los bronces y el asiento,protegido sus ruedas.
Al sulky de mi infancia ,el primer lujo de Don Iraziki,lo había comprado un coleccionista de Buenos Aires.Valoró su estado de conservación,el fileteado de las varas,las aplicaciones de bronce...
Joaquin se había ocupado de todo.Como abogado dirigió el arriendo del campo.Como hermano,puso todo de si para convencerme de que era imposible quedarnos con el sulky...que si lo dejábamos,quién lo iba a cuidar...qué podríamos hacer con el en la Capital...
Con el sulky se iban mi niñez feliz y mi adolescencia dorada.Pero yo se que arriba de el iban mi abuelo,Iñaki,Alai,Belcha,el Aitor.
Estoy llegando a la tranquera.
Al volante de un Citroen 2CV/67,Gris Imperial,está mi hijo mayor.Se asoma por la ventanilla y me dice:-¡Mamá!,el tío Joaquin,¿ viene con nosotros?.
                 

                         Dedicado a  todos los abuelos que dejan en sus nietos un recuerdo imborrable,como el abuelo de mi cuento...Como el que a mi me hubiera gustado tener y no conocí.


ESTE HERMOSO CUENTO, ME LO ENVIÓ UNA AMIGA MUY GENEROSA POR CIERTO.
ME DECIDÍ A PUBLICARLO PORQUE, AUNQUE MAYORITARIAMENTE TRASCURRE EN EL PAÍS VASCO, RECREA EL AMBIENTE CAMPERO, -PARECIDO EN TODAS PARTES-, Y NOS HABLA DEL ENTRAÑABLE SULKY, TAN CONOCIDO POR NOSOTROS.
ESTE CUENTO FUE ESCRITO POR  MARÍA INÉS ILDARRAZ DE RONCO.
PARTICIPÓ EN CONCURSO DE LOS TORNEOS BONAERENSES,
CUENTOS, CATEGORÍA MAYORES.
1° PREMIO REPRESENTANDO A GENERAL ALVARADO.
EN LA 2° RONDA, QUE SE DISPUTÓ EN DOLORES, 
OBTUVO EL 2° PUESTO.

MUCHAS GRACIAS, MARÍA INÉS!!!! .

 Este sulky, naturalmente, no es el del cuento, pero lo publico
sólo a manera de ilustración.



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