jueves, 12 de agosto de 2010

Flia.Sorensen-Videla (ellos también hicieron Copetonas)

Casamiento de Susana y Osvaldo - 7 de abril de 1968

Otra toma de ese día

La Cooperativa, antes generadora de empleo, hoy apenas buenos recuerdos...
Susana Videla -al igual que su hermana Mabel-, es hija de Roberto Videla. Los Videla son una antigua familia de Copetonas, y muy numerosa, por cierto. Susana fué catequista , en aquellos tiempos en que a las docentes eclesiásticas se las llamaba Hijas de María.
Susana trabajó muchos años en la Cooperativa Agrícola , en la parte administrativa.
Se casó con Osvaldo Sorensen, hijo de Doña Natalia. De esta unión nació su única hija, Elisa, quien vive en Tandil.
Lamentablemente, este año Osvaldo falleció, y Susana desde ese momento, con su enorme tristeza, se fué a vivir con su hija.
Tanto Osvaldo como Susana , fueron buena gente, gente de trabajo y buenos vecinos.




miércoles, 11 de agosto de 2010

Flia.De Urcullo-Hernández (ellos también hicieron Copetonas)

Chilo y Rula en su casamiento

Anita, cual muñeca...
15 años de Anita, con tíos y primos

Aquí, a la izquierda Rula, le sigue Mari Díaz (sobrina),Adelina (hermana de Rula), Ricardo Pagliardini y Carmen Hernández (contrayentes), y Chilo.

Anita en sus 15 años con su mamá (Rula) detrás de ella , y tíos de la línea materna.
De izq. a derecha: Galo, Matilde, Miguel, Rula, Juan, Petra (Porota), y Célica.

Juan Andrés De Urcullu (Chilo), oriundo de Copetonas, es hijo de don Andrés De Urcullo y de doña Paulina. Se casa con Manuela Hernández (Rula), nacida en Faro pero ya residente de Aparicio. Se establecen en Copetonas, primero en el pueblo y luego, sus vidas transcurren entre éste, el campo y el Reta. De este matrimonio nacieron Ana María (Anita), y Andresito. El niño falleció a los pocos días de nacer, para dolor de toda la familia.
Chilo y Rula vivían en Tres Arroyos, disfrutando de sus jubilaciones, cuando se produce el deceso del jefe de la familia. También Anita, casada con Panchito Zubiaurr, residía en esa ciudad.
Todos siguen residiendo en Tres Arroyos; Rula tiene hoy 92 años y la vida le ha regalado además, nietos y biznietos.

viernes, 6 de agosto de 2010

Club Copetonas (primera parte)

Club Talleres

Campeones 1954

La 21 y F.C.Copetonas

La 21 - 1940
C.A.Unión 1932

De izq. a derecha, parados: José Antonio Echarri,Enrique de Alba,
Carlos Alvarengo, Edelmiro Goizueta, Antonio Mársico,
Floro Plaza y Ramón Quiroga (Delegado).
Abajo:Ramón Alfonso, Antonio Alfonso, Roberto Videla, R. Acosta y Marcos Echarri.

Pata Rota


En las manos te traigo
viejas señales
son mis manos de ahora
no las de antes.


Mario Benedetti



El Club Copetonas Social y Deportivo nace en 1951 de la fusión del Copetonas Foot-Ball Club y el Club Social "La muchachada del Centro", que administraba las instalaciones del Cine "9 de Julio".

La primera comisión directiva de esta entidad estaba conformada de esta manera: Presidente: José Andersen; secretario: Victoriano F. Machado; tesorero: Isaac Vaskoboinik ;vocales: Nicolás Gundesen, Pedro Fernández García, Alberto Narbaiza, Hermenegildo A. Berrocal, Pablo Hastrup, José Lo Presti, Pedro Erpelding, Federico Andersen, Néstor N. Campaña, Jorge Gundesen, Herven L. Espiñeyra, Emilio F. Jensen, Eitel A. Campaña, Hipólito Peregalli, Eduardo Beltrán, Vicente Granda (h), Ejner H. Kohl, Pablo Termansen, Julio R. O´Lery, Rómulo D. Pianacci, Félix Christiansen y Alfredo Narbaiza.

Esta comisión compró el edificio del cine y sus dependencias incluidas en el solar de 20 metros de frente por 60 de largo, comenzando las obras para adaptarlas a las necesidades de los socios.


miércoles, 4 de agosto de 2010

Reta:la gran aventura

Cuando era una nena y preadolescente, en los veranos nos íbamos al Reta en algún fin de semana. Nuestros padres eran jóvenes, y trataban de disfrutar un poco la vida, premio al trabajo cotidiano.
Nos juntábamos 2 ó 3 familias y viajábamos en un mismo vehículo, por ejemplo en un camión. Se tapaba la caja con una lona y allí íbamos todos, y con nosotros , los alimentos, las distintas ropas : para bañarse, por si hacía frío, pañales del infante, los toallones y toallas, repasadores; calzados varios, un calentador, el cochecito del bebé, jabón, una escoba ,( ya se sabe que para acampar antes hay que despejar de toda charamusca ,bichos ocasionales-que siempre hay-, hojitas y ramas), un farol, las bebidas en hielo, equipos de mate, alguna otra lona para hacer un reparo, en fin, un poco se trasladaba la casa para no pasar apuros . Y es que a veces se iba por varios días. ( Ahora entiendo porqué yo cuando viajo lleno mi maleta con tantas cosas que termino no usando !)
En aquellos tiempos ni se pensaba en bronceadores, ni protectores de piel. Eran otros soles? En realidad , a lo sumo se practicaba una refrescada de la cabeza con bastante frecuencia, se recomendaba tomar líquidos en abundancia, y no estar por largos períodos al sol, por lo que siempre había alguien debajo de la lona , buscando el equilibrio entre sol y sombra. A nadie le daba vergüenza veranear en esas condiciones. Hoy todo es absolutamente distinto. Pero como dijo el poeta: " No sabíamos que podíamos soñar con tanto, ni había necesidad de saberlo. Eramos ignorantes, y todo lo hacíamos con la simplicidad del ignorante. Y comíamos con un sólo cuchillo y un sólo tenedor, y una cuchara despareja, y un vaso quebrado, y una servilleta con ojos de buey..., y hasta nos mirábamos con cariño. Y todos éramos ciertamente mucho más buenos."

martes, 3 de agosto de 2010

Flia. Beltrán-Iguera (ellos también hicieron Copetonas)

Foto gentileza de Pilar Mara
Norma Iguera fué la peluquera de Copetonas, durante décadas.Quién no confió su cabeza a sus manos alguna vez? Exquisita, hermosa, agradable, Norma se casó con Eduardo Beltrán, buen muchacho, (hermano de Pila de Mara) trabajador y honrado.Eduardo había nacido en De la Garma en 1918, y había llegado a Copetonas con sus padres y hermanos en 1935. De inmediato, se abocó al comercio hasta que en el año 1949 entra a formar parte de la firma Hipólito Peregalli y Cía., haciéndose cargo de la contabilidad de esa casa. Y es en ese año cuando contrae enlace con Norma. De esta unión nacieron mellizos: María Alicia y Eduardo Juan. Todo parecía trascurrir normalmente, entre trabajo y hogar, pero el destino quiso que intempestivamente, falleciera el padre de familia. Este hombre, tan integrado al pueblo, que había formado parte de las comisiones de "La muchachada del centro", del "Copetonas Fútbol Club", de la "Sociedad Española de Socorros Mutuos" ,de la "Comisión Ambulancia", de la cooperadora de la Escuela Nº 25, del "Club Social y Deportivo Copetonas", de la Comisión de Fomento Rural y Urbano de Copetonas,de la Comisión del Cincuentenario,y por último, de la Comisión Directiva de Padres Pro-Colegio Nacional, en calidad de Presidente, falleció sorpresivamente el 2 de julio de 1962. Todo el pueblo lo lamentó. Y Norma debió afrontar la vida sola, para llevar adelante el hogar y la crianza de sus hijos. Con su peluquería , y sin claudicar, vivió y dió estudios a sus mellizos.Con el tiempo, emigró de Copetonas.

Entretenimientos y diversiones de antaño

Club Talleres- 1965

Recuerdo escolar: María del Carmen Hernández, Srta. Elba Masellari y Mario García-1958

Carmen Hernández y su mamá, Esther.Anita de Urcullu y Panchito Zubiaurr, María Luisa de Graglia y su hija Teresita.Club Copetonas- Rifa del Valiant
31-10-64
Grupo de colaboradoras, almuerzo Soc.Española.-24-09-69-

Gran almuerzo del Cincuentenario.13-10-62

Soc.Española 24-09-62
Almuerzo popular 24-09-61
Almuerzo Comisión Ambulancia 24-07-60

Almuerzo Popular 24-09-59

En el muro quedaron los tatuajes del juego
el tiempo me conmina pero no me doblego
siento a pesar de todo frutal desasosiego
y el código de agobios lo dejo para luego.

Mario Benedetti

¡ Que felices que éramos con las cosas más simples de la vida, cuando como niños inconcientes y despreocupados, ignorábamos que todo cambia!

Mi memoria me remonta a aquellos años de mi niñez, cuando íbamos a jugar a la lotería por las noches, a la casa de Avelino Toribio y de su esposa Chola Britos. Tenían varios hijos , entre ellos tres mujeres: Titi, Gloria y María, la más pequeña. Por San Juan, nos juntábamos los Toribio y otros chicos del barrio, y como hormiguitas juntábamos todo lo que podíamos conseguir que fuera combustible: ramas y ramitas, cartones, papeles, y otros elementos que nos acercaban nuestros mayores, de manera de hacer la hoguera más grande . Porque en realidad, en algunos otros lugares del pueblo estaban haciendo lo mismo, todos abrigando la secreta esperanza de que su fuego fuera más importante que cualquier otro. Es que esta costumbre,traida por los españoles, al igual que en España, tenía (y tiene) aires de competencia, y sobre todo en Alicante se compite con las "fogueras" y se las premia desde el Ayuntamiento. En fin, nosotros cada 24 de junio hacíamos la pira en la intersección de las calles Misiones y La Rioja, donde metro más, metro menos vivíamos todos.Con los años los Toribio se fueron a Necochea, y aquellas viejas costumbres se perdieron en nuestra familia, pero eran muchos los que se entretenían así, después de la jornada de trabajo.
Los hombres a la tardecita , después de lavarse, iban a algún lugar a jugar a las cartas antes de la cena ,( en el caso de mi padre sólo cruzaba la calle para llegarse al hotel de enfrente), y allá jugaban por los tantos o por una copita. En algunas oportunidades las señoras , por las tardes, también jugaban a las cartas , con algunas congéneres que llegaban de visita :chinchón, escoba, desconfío, y un juego que era tan ingenuo!, donde participaba el as de oro y que si lo tenían en mano adquiría un significado especial y despertaba la hilaridad de todas.
Los hombres, y a veces la familia también disfrutaban en los domingos, del fútbol.
Cada temporada estival llegaban al pueblo un parque de diversiones, y casi con la misma regularidad, un circo. Los dueños de estos entretenimientos sabían que las cosechas cerealeras dejaban mucho dinero en los hombres que se habían conchabado para levantarlas, y sabían también que no había ahí mucho en que gastarlo, por eso tenían una gran convocatoria popular. Recuerdo un parque que organizaba un concurso de cantantes, con algún premio pequeño para el ganador, y que atraía enorme concurrencia, un poco por curiosidad y otro poco porque siempre hay alguien que se cree dotado para el canto y tal vez sólo despierta carcajadas entre el público. Pero esto no puede ser sacado de contexto; imagínense la modorra habitual de una pequeña localidad como Copetonas, donde como en cualquier parte hay gente con talento pero falta de oportunidades. Es lícito, entonces, que en el alma sencilla y sensible de esta gente anide un sentimiento de esperanza. Esperanza de ser Alguien, esperanza de un cambio... Esperanza de que el mundo lo vea.
Eran hermosas noches de verano, y mis padres nos llevaban a disfrutar del fresco de esas noches que a menudo eran como un bálsamo después de días agobiantes, y por ello nos acostábamos muy tarde.
Hubo quien se entretenía poniendo sobrenombres a las personas, por su aspecto, por su actividad, por algún episodio que lo dejaba "marcado" de por vida... Ponía apodos con tanta gracia y acierto, que lo valió el alias de "Cura Gaucho", porque bautizaba sin cobrar. Esta misma persona es mecánico y corría carreras de automóviles, afición que despertaba tanta pasión en él como aquel arte de "bautizar." Cada vez que había competencia de autos, corría con una" cafetera", y lo gracioso de todo era que si no andaba muy bien en la pista, si empezaba a fallar, se paraba ¡en marcha! en el estribo, e iba ajustando piezas del motor, hasta que mejorara, el andar (o el ruido). Naturalmente que éste espectáculo era otro de los entretenimientos del pueblo.
En fin, carreras de autos para los fierreros, de sortijas para los más camperos, alguna doma, además de los festejos patrios, que a menudo se llevaban a cabo en las escuelas.
Las fiestas escolares eran la convocatoria para la familia : danzas nativas, alguna obrita de teatro, algún recitado, y también ingenuas y divertidas competencias donde podían participar los padres : la carrera del huevo en la cuchara que debía ser fresco, y si se descubría que algún pícaro jugaba con un huevo duro se lo descalificaba. La carrera de tres piernas, donde padre e hijo se ataban entre sí una pierna central cada uno. En general las madres no faltaban a esas convocatorias, que se realizaban el mismo día en que se conmemoraba la fecha patria. En ese tiempo , nadie hubiera soñado siquiera traicionar la historia y el sentido de la misma, festejando por ejemplo el 25 de Mayo tres días antes porque "cae" mejor.
Y sin dudas, la fiesta más emotiva era la del Día de la Madre. Ahí todos éramos iguales, con un ramito de nomeolvides en nuestra trémulas manos, tan trémulas como estaban las gargantas de las mamás, esperando el beso y el regalo. La buscábamos con la mirada. Nos buscaba con la mirada. Y en ese encontrarse nuestros ojos había mucho más que el amor que nos unía. Desde entonces yo adoro la nomeolvides, porque la veo como a mi madre: hermosa, humilde, perfecta.
Cuando terminaban los actos escolares, un gran canasto con facturas nos esperaba a la salida, y cada uno de nosotros nos retirábamos con una de ellas, felices y contentos.
El cine fué durante años otro hermoso lugar de esparcimiento, pero se fué muriendo, en éste pueblo como en tantos..., y hoy ya no funciona.
Después, fuí creciendo y viví lo que tantos jóvenes ya vivían: los bailes en el salón de la Sociedad Española. Era el salón grande del pueblo,aunque viejo y muy poco llamativo , pero su capacidad hacía que las fiestas más importantes las hicieran allí. Y cuando se anunciaba un baile, despertaba el interés de toda la muchachada (hoy escribo esta palabra y me suena a viejo, pero es la que mejor se aplica aquí y ahora).
Ibamos acompañadas de nuestras madres, que aguantaban todo, inclusive el frío de ese enorme, alto y desvestido salón .( la cuestión era vigilar la "nena").
Y en lo que concierne a fiestas populares, cómo no contar lo que eran las de la Patrona del pueblo, Nuestra Señora de la Merced, el 24 de setiembre. Llegaron a ser verdaderos encuentros comunitarios donde campo y poblado estrechaban vínculos y se divertían mientras disfrutaban de los mejores asados de vaquillonas y corderos. Generalmente se utilizaban a tal fin los galpones del F.F.C.C. o de la Cooperativa Agrícola,y muchos hombres eran convocados año tras año como asadores, por su sapiencia y seriedad. Algunos de estos hombres eran: Juan Ardanz, Juan Hernández, Félix Duba... , además siempre tenían un grupo de ayudantes.Mientras, las damas preparaban ensaladas, las bebidas, las mesas, limpiaban, etc.
Cuando se festejó el Cincuentenario de Copetonas, el almuerzo se realizó el 13 de octubre de 1962, en el galpón del F.F.C.C., y se asaron 75 corderos, 64 vacas, ( un total de 139), y había 41 metros de asadores. Tuvieron que improvisar un techado porque amagaba lluvia, así que a último momento se tendió 20 metros de techo. Y se empezó a las 2 de la mañana con los preparativos. Todos comimos, todos bebimos, todos nos divertimos. Pero ahora ¡ recién ahora!, pienso en esa pobre gente, los asadores, que tantas veces pasa inadvertida, qué cansancio atroz cuando terminaba el festejo! Y trabajaban gratis, como todos los colaboradores...( yo lo sé bien porque mi padre, Juan Hernández, era uno de los asadores convocados siempre).
Pero otro pasatiempo del pueblo era , los domingos, caminar hasta las quintas. No se si divertían pero servían de solaz, probábamos las frutas del árbol y comprábamos. Naturalmente que algunos hombres iban a pescar, teniendo tan cerca el Quequén y el Reta, como lo hacen hoy, o iban a cazar, como lo hacen hoy; pero ésto tiene mayores restricciones, ya sea porque hay que pedir permiso en los campos, ya porque no queda mucha fauna para cazar, o por las vedas circunstanciales. Y por último, tengo que mencionar el radioteatro, que hacía suspirar a las señoras, mientras lloraban, soñando con amores que seguramente ya no vivirían.










domingo, 1 de agosto de 2010

Flia.Alonso-Simonsen (ellos también hicieron Copetonas)

Navidad en familia:Mario Aldasoro, Piten y Tito, Canuto, sentada a la izq. abuela Marta Jensen de Simonsen, Quique, Carlitos y Marta, Aurora y Encarnación.

Canuto en "su" motoniveladora

Boda de Canuto y Aurora

Salón de Pedro Alonso, hoy

Aurora Alonso es hija de don Pedro Alonso, que tenía un bar y despensa en calle Independencia, entre Misiones y Avda. Gral . San Martín . Aurora se casó con Enrique "Canuto" Simonsen, y de esa unión nacieron Enrique "Quique", Carlitos y Martha.
Canuto manejó la motoniveladora durante décadas, arreglando las calles del pueblo y caminos vecinales.
Cuando fallecieron los padres de Aurora, ésta se hizo cargo de su hermana discapacitada, Encarnación, quien vivió con Canuto y familia hasta el fin de sus días.
Quiero aprovechar este momento para recordar que Canuto era hermano de Piten, que estaba casada con Raúl "Tito" Rodríguez. Piten fue la pedicura del pueblo, hasta hace unos años en que -tras la pérdida de su esposo- , decide irse a vivir a Tres Arroyos.

¡Gracias, Aurora, por su generosidad, al brindarme su amistad!