domingo, 24 de abril de 2011

Flia. González- Rivas (ellos también hicieron Copetonas)






Casa de Susana González, hoy



Salón del almacén de González, hoy



Esta historia,a vuelo de pájaro, como otras,en las que me ciño por voluntad propia a una síntesis casi exasperante para mí ( la vida de cada persona es mucho más que lo que narro); no podía estar sin ser escrita en este blog. Pertenece a dos de las familias- en principio, luego se enlazarán con otra-, más antiguas de Copetonas : los Rivas y los González.
Don Manuel Rivas llega desde Pontevedra, Galicia, en estado de soltería y muy joven aún.
Comienza a trabajar en establecimientos rurales de la zona.Precisamente en esta zona es que conoce a Biviana Franganillo, con la cual contrae enlace. De esa unión nace, entre otros hijos, Manuela.
Paralelamente, Blas González, casado con Dolores Fernández,tiene un hijo al que ponen por nombre, Miguel.
Mientras es soltero , Miguel es empleado de Antonio Campaña y O´Lery, quienes tenían almacén de ramos generales. Con el tiempo (1925), se asocia a Juan José Romaña y sigue en ese ramo, hasta que, diez años después la sociedad se disuelve. A partir de ese momento sigue por cuenta propia en el salón de la esquina de Italia y Catamarca, que aún se yergue, firme.
Precisamente, en el ´35, Miguel se casa con Manuela Rivas; con ella tiene dos hijos:un varón y una niña. El varoncito, Blas, enfermó y falleció, por lo tanto la niña, Susana, fue el más preciado tesoro de esos doloridos padres.
La vida sigue su curso, mientras aquel gallego venido de Pontevedra (Rivas), había ido comprando varias hectáreas de tierra, seguramente en base a grandes sacrificios y trabajo.
Susana, la nieta que le dió su hija Manuela, iba creciendo.
En 1962 Susana se casa con Alberto Aldo (Gogo) Strambi, hijo de Alberto Strambi y Valentina Vázquez, ambos originarios de Irene pero ya radicados -desde el ´39 - en nuestro pueblo.
De ese matrimonio de Gogo y Susana nacen dos hermosos retoños: Aldo y María Susana.
Gogo no puede hoy ver a sus hijos cómo se han hecho grandes y profesionales: Aldo está casado y es odontólogo, con consultorio en Copetonas y Oriente, y María Susana, soltera, es abogada y escribana, profesiones que ejerce en Coronel Dorrego y que se irradian hasta Bahía Blanca.


Y precisamente, Aldo, el odontólogo le ha dado a Susana un hermoso nieto que hoy tiene tres años, simpatiquísimo, que se llama Tomás.

Agradezco a Susana la gentileza de recibirme en su casa y aportarme todos esos datos, además de compartir unos ricos mates, mano a mano.


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