lunes, 21 de junio de 2010

Copetonas, somera historia inicial

Apasionante resulta la historia de estas tierras, cuando todavía el infiel era dueño y señor de ellas. Apasionante,…larga y cruel . Es que el indio, en medio de terribles alaridos (que de por sí solos erizaban la piel), se lanzaba sobre la pampa llevándose o aniquilando todo lo que encontraban a su paso. El Coronel Benito Machado, denominado “El Centinela del Desierto” por sus hazañas militares contra la brava indiada, fue el primero que concibió la idea de establecer un poblado entre Tandil y Bahía Blanca , allá por 1865, e incluso sugirió el lugar:.la unión de los tres arroyos que paren al Claromecó (Seco- del Medio- Orellano); arroyos que hoy atraviesan la ciudad . Existían algunos fortines erigidos de manera dispersa,( los fortines se construían rodeados de una empalizada alta que protegía los pocos ranchos que había adentro, y todos tenían,. además, una fosa circular exterior ,de tres metros de profundidad para evitar el ingreso de los indios en caso de un intempestivo malón.) .Pero también existían otros ranchos , de menor importancia, casi todos de carácter civil, como postas de galeras, por ejemplo.De esa manera se acortaban distancias y servían de enlace, achicando el desierto bárbaro. Con marchas y contramarchas, la ciudad de Tres Arroyos se crea muchos años después, mientras los gobiernos centrales negociaban con los caciques y firmaban tratados de común acuerdo. Todo parecía controlado y tranquilo.Pero el indio, astuto y taimado se movía en las sombras… Cuando estalla la guerra de la Triple Alianza (Argentina-Brasil-Uruguay) contra Paraguay, los poblados quedaron debilitados , ya que los hombres aptos fueron reclutados para el Ejército .Violando los distintos tratados , aprovechó el indio esa circunstancia para lanzar un malón de enormes proporciones sobre Juarez y Tres Arroyos, llevándose casi 60000 animales , unas 500 cautivas y degollando al resto, causando dolor y muerte por doquier, y obligando al blanco a replegarse. Empero, esos ranchos, quemados y arrasados, fueron sucedidos por otro, leguas mas, leguas menos.Entre1872 y 1876 las asonadas aborígenes fueron tremendamente destructivas, y llegaron hasta el río Quequén Salado.Decididamente,era necesario y urgente establecer asentamientos de blancos para obligar al indio, una vez más y para siempre ,a retroceder. Así se formaron esas pequeñas poblaciones, probablemente Copetonas también. Pero sólo la llegada del tren la pondría en el mapa.Cuántos abnegados pioneros de avanzada en el desierto, cuántos héroes anónimos entregaron sus vidas en la esperanza de un futuro promisorio! Mientras tanto,en el horizonte una gran sombra negra, amenazaba al infiel, pero él no lo sabía. .Se llamaba Julio Argentino Roca; era la sombra de la Muerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario